El reto de construir una democracia donde todas las voces cuenten
DiversiTEEG 2026: "Una democracia verdaderamente incluyente no es aquella donde todas las personas son iguales, sino aquellas capaces de garantizar que las diferencias no se conviertan en obstáculos para ejercer plenamente derechos y ciudadanía” - Betsabé Quiroz.

Por Valeria Barajas.
El foro DiversiTEEG 2026, organizado por el Tribunal Estatal Electoral de Guanajuato (TEEG), apostó hablar de derechos político-electorales desde la inclusión, la representación y la participación ciudadana, realizando este encuentro en el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, así como del Día del Orgullo LGBT+, reuniendo a especialistas provenientes de la academia, el periodismo y el activismo social para reflexionar sobre los desafíos que aún enfrenta la población LGBTTTIQPA+ dentro de los espacios democráticos.
El panel contó con la participación de Elisa Betsabé Quiroz Jiménez, investigadora y activista feminista; José Luis Ruperto Mateos, periodista y especialista en narrativas sociales y diversidad sexual; así como Mario Ramírez Chávez, académico de la UNAM enfocado en políticas públicas, desigualdad y derechos humanos.
El foro dejó sobre la mesa una discusión incómoda pero necesaria: la representación no siempre significa inclusión real. Durante las intervenciones, se abordó cómo los avances legales y electorales en México han abierto espacios históricos para grupos tradicionalmente excluidos, aunque todavía persisten mecanismos de simulación, discriminación estructural y violencia política que limitan una participación verdaderamente equitativa.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue la necesidad de que las instituciones democráticas no se limiten únicamente a “cumplir cuotas”, sino que generen condiciones reales de acceso, protección y representación para las diversidades sexuales y de género.

Compartieron que crecer siendo una persona de la diversidad sexual genérica en un Estado conservador como lo es Guanajuato, implicó desde pequeños no contar con figuras representantes y con esto limitar su autocomprensión y cuidado al participar con la sociedad. “Estamos hablando de equilibrar la balanza ante corporalidades que han sido marginalizadas en el contexto sociocultural”, mencionó José Ruperto, puntualizando que una democracia que excluye no es democracia, sino un privilegio.
Desde distintas perspectivas, las y los ponentes coincidieron en que la exclusión política no siempre ocurre de manera visible. En muchos casos, señalaron, se reproduce mediante barreras culturales, discursos mediáticos, obstáculos institucionales y prácticas que dificultan la presencia de personas LGBT+ en espacios de toma de decisiones.
También se discutió el papel de los medios de comunicación en la construcción de narrativas sobre diversidad sexual. Particularmente, se enfatizó cómo ciertas coberturas periodísticas continúan reproduciendo estigmas o reduciendo las identidades diversas a temas de confrontación, dejando de lado discusiones de fondo relacionadas con ciudadanía, derechos humanos y participación política.

Otro de los temas abordados fue la importancia de reconocer la diversidad dentro de la propia comunidad LGBT+, entendiendo que factores como clase social, género, profesión o contexto económico generan experiencias distintas de exclusión y vulnerabilidad.
Se planteó como contruir una democracia incluyente implica ir más allá del reconocimiento simbólico que requiere instituciones capaces de garantizar condiciones de igualdad, acceso a la justicia y participación efectiva para todas las personas, reflejando un cambio importante en la manera en que ciertos organismos públicos buscan acercarse a temas históricamente ignorados dentro de la agenda política local.
En lugar de mantener una postura distante o meramente protocolaria, el TEEG abrió un espacio de diálogo público donde convergieron academia, activismo, medios y ciudadanía.
En tiempos donde gran parte de la conversación digital se mueve entre la desinformación y la confrontación inmediata, ejercicios como DiversiTEEG 2026 evidencian que todavía existen espacios para discutir democracia, derechos humanos e inclusión desde una perspectiva crítica y profunda.
Al final, el debate no gira únicamente en torno a diversidad sexual. La discusión de fondo es otra: qué tan preparada está la democracia para representar realmente a todas las personas.



