
D8/Redacción
Efraín Juárez levantó la mirada hacia el cielo y con su dedo índice dijo que era un asunto de allá arriba. Una decisión del cielo. ¡Justicia divina!
El árbitro César Ramos había pitado un penal falso.
Henry Martin se puso frente al balón, a punto de meter el gol del triunfo.
Henry disparó fuerte pero lo estrelló en el poste, y lo falló.
América estuvo a un gol de eliminar a Pumas y lo tuvo en sus manos -gracias al penalti obsequiado por el árbitro-, pero el América lo falló.
«Justicia divina», dijo David Faitelson en la narración del juego, tratando de describir la imagen del entrenador Efraín Juárez, levantando el dedo hacia el cielo, como diciendo que esto fue un asunto de Dios, una decisión del cielo.
¿Justicia divina? La chapuza acusa, como decían en el barrio.
De cualquier forma, Pumas sacó al América del torneo.

El triunfo dejó tragos dulces y tragos amargos, ya que el equipo de la Universidad iba ganando 3-0 y permitió que los empataran 3-3. El partido fue cardiaco. Goles de ida y de vuelta, ataques en un bando y en otro. Juego de ir y venir. Pero el equipo de la UNAM terminó imponiéndose y consiguiendo el pase a la semifinal.
Pumas está listo para pelear el título. Como describiría ese dedo de Efraín Juárez, apuntando hacia el cielo. ¡Hay un Dios!



