¿Cuál es el secreto para disfrutar 101 años de vida?
“Después de más de un siglo de vida, Eufemia demuestra que las mejores recetas no se preparan en una cocina.”

Por Valeria Barajas
Si alguien le preguntara a Eufemia Rodríguez Juárez cuál es el secreto para disfrutar la vida, la respuesta no vendría en forma de una fórmula complicada, comenzaría con una canción, una sonrisa o algún recuerdo de su familia.
Nació en marzo de 1925, tiene 101 años y todavía canta como cuando tenía 16. Mientras conversa, recuerda con claridad distintos momentos de su historia y habla con especial cariño del amor que recibió de sus padres.
Su manera de entender la vida parece construirse a partir de cosas bastante sencillas: trabajar, agradecer, cantar, disfrutar lo cotidiano y ayudar a los demás siempre que sea posible. Cuando alguien le dice que parece más joven, sonríe. Y quizá ahí esté una parte de la respuesta, escucharla invita a plantearse: ¿cómo queremos envejecer nosotros?
Eufemia vive en Irapuato y se convirtió en la primera protagonista de “Historias Centenarias”, una iniciativa del Sistema DIF Estatal de Guanajuato que busca identificar y reconocer a mujeres y hombres de 100 años o más, no solamente por su edad, sino por el legado que conservan dentro de sus familias y comunidades.
Porque vivir más de un siglo también significa haber sido testigo de transformaciones que para otras generaciones solamente existen en fotografías, libros o relatos familiares, detrás de cada persona centenaria hay recuerdos, costumbres y formas de entender el mundo que difícilmente podrían recuperarse de otra manera.

De esas historias nace “Recetas para Vivir”, un proyecto que busca compartir los consejos, experiencias y aprendizajes acumulados durante más de un siglo. Para vivir 100 años no hay un ingrediente secreto ni una serie de pasos que garanticen la longevidad, sino escuchar lo que el tiempo les ha enseñado.
En el caso de Eufemia, su receta se descubre poco a poco: el entusiasmo con el que comienza cada día, la alegría que encuentra al cantar, el valor que concede al trabajo, el cariño con el que recuerda a sus padres y una recomendación que resume buena parte de su manera de mirar la vida: ayudar a los demás siempre que se pueda.
Quizá después de 101 años uno descubre que disfrutar la vida tiene menos que ver con encontrar un gran secreto y más con aprender a darle valor a las cosas que parecen pequeñas.
Así, Eufemia, continúa escribiendo su propia receta. Y lo hace canción tras canción.



