Calma, pedía el traductor de sordos en La Mañanera
El traductor siguió con su trabajo mientras todos desalojaban el Palacio Nacional

D8/Redacción
Calma, pedía el traductor. Una y otra vez, el traductor pedía calma en La Mañanera, mientras todos los funcionarios y periodistas desalojaban, con prisa, el Palacio Nacional.
El traductor vivió el temblor de 6.5 grados en plena transmisión en vivo.
Cuando la presidenta de México, Claudia Sheinbaum dijo: «Uy, está temblando», el traductor hizo señas como de movimiento telúrico con sus puños cerrados.

Cuando la Presidenta de México dejó de hablar, el traductor siguió con las señas de calma y calma, mientras los reporteros se salían del salón de conferencias en el Palacio Nacional, en el centro de la ciudad de México.
El traductor trató de mandar mensajes de tranquilidad. Y los alternaba con movimiento telúricos con sus manos cerradas y con señas tocándose el oído para avisar sobre la alerta sísmica.

Cuando la Presidenta de México se salió del Palacio Nacional, el traductor hizo algunas señas para anunciar que había que salir del auditorio con precaución y volvía hacer señas sobre movimientos telúricos.
Segundos después, el traductor se quedó quieto, con los brazos pegados, puño con puño, a la altura de la cintura, y el productor lo sacó de cuadro.

El productor decidió dejar fuera al traductor para que se pusiera a salvo y se acabaron los mensajes para personas sordas. La señal siguió unos segundos más, ya sin traductor.
La Mañanera quedó vacía. Y en calma.



